ALABADO SEA JESUCRISTO

Guadalajara, Jal. a 31 de diciembre de 1990.

Hermanos, hacernos pobres por libre voluntad y que esta pobreza convertida en Sabiduría de Dios manifestada, sea una imitación de Jesús Dios, que no queriendo sujetarse a su condición Divina, recordemos que se hizo carne, tomó nuestra naturaleza y se hace pobre, muy pobre, naciendo en un pesebre, desprotegido, débil e incluso miserable.

Busquemos tener constantemente una plena confianza en Dios y profunda seguridad en su amor y en la fe, un conocimiento absoluto de Su verdad que sólo y únicamente nos lleven a amar, amar y amar.

Hermanos, que las palabras contenidas en los Santos Evangelios, se conviertan para nosotros en realidades concretas y no deseemos otras palabras más que seguir las de nuestro Señor, encarnándolas y dándoles vida con nuestra existencia y así, sea Dios por toda la eternidad glorificado, exaltado, enaltecido, alabado, ensalzado y adorado en nuestro único Señor Jesucristo.

Debemos seguir a Cristo embriagándonos con su palabra que nos dice: “Ven y sígueme”. Anidemos en el interior de nuestra alma este seguimiento de Jesús.

Debemos ser únicamente siervos de Jesús y esclavos de María. No llevar otro título sobre nosotros. Que nuestra vida sea manifestación de la caridad, alabanza de nuestro Dios.

Que Jesús sea glorificado y por todos los hombres sea amado. Amén.
Hno. Francisco María de la O, SJEM

Tocar con nuestras manos al más pobre entre los pobres, al carente de amor, al golpeado por la sociedad y marginado, al alejado de Dios, al no creyente, al desvalido y desprotegido, al inocente, débil e indefenso, es tocar a Jesús y únicamente a Él, por esto debemos encontrar en el pobre nuestro primer paso en una sola dirección: Cristo Crucificado.

Descubrir que el mismo Dios guía nuestros pasos y nuestras acciones, nos dé nuestra forma de vida: vida de penitencia, de renuncia, de olvido del yo, vida de donación a Dios al servicio de la humanidad y así encontrar gozo, alegría, amor en el pobre, dicha de servir, pues el mismo amor se nos ha hecho presente y nos conduce al hermano y sólo con Dios, nuestro espíritu es fuerte.

Hemos escuchado la voz del Amado llamándonos a su servicio, ya que el mismo Hijo de Dios, Cristo Crucificado, nos ha cautivado y en nuestro interior hemos escuchado su voz. Sabemos con certeza que es Él, pues esa voz del Amor únicamente se puede responder con obras y este deseo se ha clavado en nuestro corazón.

Hermanos, mantengamos con Cristo Crucificado una relación mística hasta llegar a convertirnos, por Su voluntad y Amor, en Evangelio vivo.

Que seamos instrumentos por donde Jesús ame, perdone, camine, vea, respire, abrace, sonría, se goce y en plenitud viva dentro de nosotros.

En nuestra vida deseemos y busquemos que la pobreza sea parte central de nuestro camino, amarla, estrecharla como muestra de abandono a la Providencia y clara manifestación de fidelidad y lealtad a Jesucristo Crucificado.

OBRA DEL HOGAR DE LA CARIDAD DE LOS HERMANOS SIERVOS DE JESÚS Y ESCLAVOS DE MARÍA.